Si no fuera por el calor infernal, la alergia que me dio pintar las paredes y cielorraso en casa, el dolor de cabeza monstruoso que insiste en quedarse conmigo, la fiaca que me da sólo pensar que hay un compañero de laburo vacacionando y me tengo que hacer cargo de lo mío y lo ajeno... la vida sería casi casi perfecta.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada